Hasta hace poco, las contraseñas robadas se vendían en la dark web por miles de euros. Ahora están disponibles gratis, en texto plano y en volúmenes masivos.
Esto significa que cualquiera puede acceder a una cuenta probando manualmente una combinación filtrada de usuario y contraseña en servicios online. O bien lanzar un ataque automatizado con una lista de contraseñas débiles , esperando que alguien dentro de tu organización esté usando una de ellas.
Ante este escenario, las organizaciones necesitan bloquear esas mismas contraseñas en sus usuarios —de lo contrario, se arriesgan a una exposición de datos.
Con el filtrado de contraseñas en Active Directory puedes mantener el nivel de seguridad deseado incluso si relajas otros requisitos como la complejidad o la expiración periódica.
Basta una sola contraseña filtrada para poner en riesgo tus sistemas. Y aunque una lista de 1.000 contraseñas ofrece cierta protección, una lista más extensa cubre miles de millones de variantes, muchas de ellas débiles solo por haber aparecido en una brecha.
Eso sí: gestionar manualmente una lista tan extensa puede ser inviable. Para protegerte de amenazas nuevas, tendrás que actualizarla constantemente. Un servicio de filtrado de contraseñas de terceros simplifica este proceso y permite mantener siempre actualizada la protección.
Además, puedes construir un diccionario personalizado con contraseñas relevantes para tu organización: nombres corporativos, ubicaciones, términos del sector, acrónimos internos…
Con la solución adecuada también puedes aplicar reglas adicionales que impidan el uso de variantes predecibles, como invertir la palabra, sustituir caracteres o añadir un número o signo de exclamación al final.
Para más detalles sobre cómo configurar un diccionario personalizado, consulta nuestra guía de buenas prácticas.